El Caballero Oscuro (The Dark Knight)

Bien, empecemos con una de cómics…
A decir verdad, la última criatura de Christopher Nolan en los cines no puede ser etiquetada tan sólo como una de cómics. Es más que eso (sin menospreciar ningún género). Mucho más. Batman es la excusa, el marco para presentarnos un lienzo magnífico lleno de luces, sombras y géneros. Donde la actuación coral de los actores brilla tanto -o más- que el enrevesado guión. En resumen, una pequeña joya que debe ser saboreada con atención.
The Dark Knight comienza donde Batman Begins acabó. La amenaza de la Liga de las Sombras sobre Gotham ha sido aniquilada gracias a la aparición del ángel de la guarda nocturno. Bruce, el riquísimo heredero de Industrias Wayne ha sido absorbido por su álter ego y se ha construido un solitario futuro con los cimientos de un torturado pasado. Conocemos sus motivos, miedos, grandezas y posibilidades así como las personas que le rodean, que aquí repiten vez para deleite de todos nosotros. Cada uno de ellos está tan enrevesado en la trama que acaban siendo imprescindibles.
El punto de partida es el siguiente: todos los maleantes de Gotham conocen a Batman y lo temen. Su alianza con el oficial de policía Gordon está estrechando el círculo sobre las mafias atacándolas allá donde más les duele, al mismo tiempo que una procesión de imitadores que adoran al hombre murciélago le hacen la vida imposible. Hasta ese punto todo va bien. Pero aparece el Joker. Nadie sabe de dónde viene, quién es o cuáles son sus motivaciones, pero con unas cuantas apariciones elegidas enerva a los poderosos y siembra el caos. Sálvese quien pueda.
Este idolatrado personaje, interpretado hasta el más nimio detalle a la perfección por el malogrado Heath Ledger, da la forma principal al film. Nolan acertó plenamente al dar rienda suelta al actor, que con su interpretación desequilibrada y errática, gestual y verbal, crea a un monstruo difícil de superar. No sabemos a qué atenernos cada vez que aparece el Joker, que consigue desconcertar a Batman y convertirse en su más peligrosa némesis poniendo patas arriba el orden establecido; su falta de pretensiones grandilocuentes coge al héroe por sorpresa, que no sabe cómo atrapar al escurridizo payaso. Aquí tenemos un duelo ante el que el protagonista está perdido, pues su oponente carece de toda moral y leyes sociales, y explota la mayor debilidad de Batman.
El espectáculo está servido con el enfrentamiento entre estas dos fuerzas de la naturaleza. Pero es que el asunto no acaba con ellos: El Caballero Oscuro se asienta en varios pilares, y el principal resulta ser Harvey Dent (Aaron Eckhart), el nuevo fiscal del distrito en Gotham. El brillante Harvey parece ser el héroe elegido de la ciudad para librarla de la corrupción y la inseguridad. Es enérgico y nada parece amedrentarle; tan prometedor es en su misión que llama la atención del mismísimo Bruce Wayne, dándole esperanzas de un futuro sin Batman. Que le dispute el amor de Rachel Dawess (Maggie Gyllenhaal) parece ser algo secundario para el protagonista, que no duda en su capacidad de volver a atraer a la única mujer del triángulo. Así dispuestas las piezas, sólo un simple esperaría una historia lineal y sencilla. ¿En serio pensáis que el héroe se llevará a la chica? Habrá que ver que tienen que decir los demás.
El plato está servido. Con estas premisas el no-plan del Joker se despliega atrapando a todos sin remisión. Gracias a un montaje extenuante el director nos introduce en una Gotham más real (por fin con escenas diurnas) y por ello más temible. Batman se apoya en su fiel mayordomo Alfred (Michael Caine) y en Lucius Fox (Morgan Freeman) para llevar a buen puerto sus misiones, recordándonos con heridas por aquí y moratones por allá que es un simple hombre sin super poderes; que las armas con las que cuenta son sus convicciones morales y una férrea voluntad (aparte de los numerosos y caros gadgets, claro está). A su vez el honrado Gordon (grande Gary Oldman, actorazo como la copa de un pino) sirve de puente entre los dos paladines de Gotham, siendo a su vez un personaje con iniciativa y protagonismo, para disfrute de todos.
Las casi dos horas y media de film transcurren ante nuestras narices en una escalada de tensión que pone a prueba nuestros nervios. La banda sonora, que mantiene el leitmotiv de la película anterior, consigue meternos en la cabeza un tic-tac invisible que sube en intensidad, ayudada por un guión en el que los intervalos entre los momentos de acción son cada vez más cortos y repleto de giros que llegan a desconcertar. Los discursos y/o disquisiciones de los personajes son profundos y merecen una sincera atención, pero el endiablado ritmo del último tercio de la película no nos deja reflexionar. No diré que es perfecta, ni que es la mejor película del año, pues quedé tan apabullada que tuve que verla por segunda vez. Pero es grande. Ayudada de los justos efectos especiales para impactarnos visualmente, es una película capaz de moverse entre varios géneros con maestría. Toca verla, pues, con ganas de maravillarse y se convertirá en un espectáculo difícil de olvidar. La noche es más oscura justo antes de amanecer, dice cierto personaje. O algo parecido. Habrá que volver a verla para recordarlo, y esta vez en V.O. “Let’s put an smile on that face, ha, ha, ha”.
http://thedarkknight.warnerbros.com/US_trailer03.html
